El Artista

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60 años entre lienzos y bastidores

DEL PAIS VASCO AL MUNDO

José Angel García Totorika nace en Galdames en 1941 y a la temprana edad de 18 años comienza a hacer sus primeros cuadros como regalos a amigos y familiares hasta que le empiezan a hacer encargos y comienza a ver el arte como una opción de vida.

Desde su primera exposición con 25 años combina la pintura con su trabajo como publicista y a los 40 se retira definitivamente de la publicidad y se centra en la pintura.

Desde entonces hasta hoy dedica su día a pintar. Sus cuadros, que diversas temáticas se han vendido a particulares y coleccionistas de todo el mundo.

En su colección privada cuenta con más de 800 oleos y más de 2000 dibujos.

Más de 6 décadas son espectadoras de todo su recorrido pictórico, categorizado en dos grandes etapas, su etapa figurativa costumbrista y su etapa colorista experimental, con la que se liberó de la forma y el color hacia una pintura mucho más expresionista.

EXPOSICIONES

1970 – Premio «Caja de Ahorros Provincial de Valladolid»
1970 – «Certamen Ledesma de Pintura»
1971 – Galería Arthogar. Bilbao
1972 – Eusko Etxea. Córdoba (Argentina)
1974 – Sala Arte. Bilbao
1977 – Museo de Bellas Artes Bilbao «3er Certamen Vasco-Navarro de Pintura»
1977 – Pintores Vascos. Sala del Banco de Bilbao
1978 – Sala Arte. Bilbao
1978 – Galería Alkar. Zarautz
1982 – Exposición HOmenaje a Romás Ellacuría. Bilbao
1982 – Museo de Pintura del Valle de Karranza
1985 – Peña Barrueta. Bermeo
1986 – Aachen Gallery. Euskal Etxea. Madrid
1988 – Galería Caledonia. Bilbao
1989 – Galería Movellán. Fuenterrabía
1990 – Caja Laboral Popular. Pamplona
1990 – Galería Torres. Bilbao
1991 – Torre Luzea. Zarautz
1991 – Casino del Atlántico. La Coruña
1993 – Encuentro Euzkadi-Armenia de Pintura. Hotels Ercilla. Bilbao
1993 – Galería Echeberría. San Sebastián
1995 – Galería Pascua. Fuenterrabía
1999 – Asociación Etnográfica Artea. Arceniega. Álava
2000 – Asociación Etnográfica Artea. Arceniega. Álava
2001 – Muestra de Arte Contemporáneo Granada. Galería María Soto. Málaga
2002 – Galería Pablo Ruiz. Málaga

Fondos de Galería
– Galería Castelló 120. Madrid.
– Galería Echeberría. San Sebastián.
– Galería Movellán. Fuenterrabía.
– Galería Pascua. Fuenterrabía.
– Galería María Soto. Málaga. Torre del mar.
– Galería Pablo Ruiz. Málaga.
– Galería Mac-Bur. Bilbao.
– Galería Kortazar. Bermeo. Vizcaya.
– Gañera Rafael. Valladolid.
– Sala Bellas Artes. Gijón
– Galería Rafael. Valladolid.
– Galería Daza. Jerez de la Frontera
– Galería Shopping. Laredo. Cantabria.
– Galería Uadi. Algorta. Vizcaya.

Nacido en 1941 en el seno de una familia de labradores y mineros, en Galdames, un pequeño pueblo de Vizcaya escondido entre los montes, sintió desde niño un profundo interés por aquel entorno de trabajo y naturaleza.

Desde que recuerda, siempre estuvo dibujando. Todo lo que veía era mágico: los campos, aquellos enormes montes, los animales del establo, el río, los poderosos percherones arrastrando vagonetas de mineral. Aquel mundo le marcó. Y también los mineros de su familia fueron su ejemplo. Trabajadores incansables y amantes de la naturaleza, gente de una pieza, inculcaron en el niño – pintor el sentido de la honradez en la vida y en el trabajo.

Durante su infancia realizó incansablemente dibujos a lápiz, con pluma, acuarelas, pasteles, carbón, tizas y lo que cayese en sus manos. Sus facultades innatas para el dibujo y la pintura le sirvieron para comenzar su trabajo profesional como dibujante a la edad de catorce años. En esta época utilizó principalmente el gouache, las tintas, el aerógrafo y los acrílicos, consiguiendo varios galardones en este ámbito. Hasta la edad de veinte años, no tomó contacto con el óleo, que desde entonces y hasta hoy, será su medio más utilizado. En esta época, comienza su actividad como pintor, tomando como motivo principal los temas con figura humana. Desde ese momento, muchos cientos de cuadros y millares de dibujos han salido de sus manos. A éllo ha contribuido siempre el aliento de su mujer, Elena, que siempre le ha animado a hacer lo que crea mejor para su realización personal.

Aunque la producción más numerosa a lo largo de su carrera, está dedicada a la gente del mar, sus temas preferidos son todos los que incluyen la presencia humana: El trabajo de campo, las costumbres del pueblo, su folklore sin tópicos, la tipología humana de todos los ámbitos, las minorías étnicas como los gitanos, gentes de aquí y del otro extremo del globo. El dominio de la figura y el interés por la gente, se reflejan en toda su obra.

Crítico implacable de su trabajo, García Totorika busca siempre la perfección en el dibujo. Antes de comenzar a pintar, realiza incontables estudios hasta estar convencido de lo que quiere hacer. Para él, la construcción del cuadro es la base de la obra. Las formas, y la relación y el ritmo entre las partes que componen el cuadro, hasta conseguir un todo armónico.

El reconocimiento hacia su pintura ha ido acompañado siempre de la buena acogida del público y de la crítica. Aunque un poco reticente a las exposiciones, sus muestras siempre han gozado de éxito.

Abierto a los sentidos y a las emociones directas, García Totorika redescubre el mundo desde dentro, en su pintura no hay trivializaciones, ni posturas estéticas.

El dominio de la figura y el interés por la gente de todos los días, le dan su grandeza más generosa. En el fondo de su arte, siempre late un mensaje de vida y esperanza.

En su estudio, miles de dibujos, cuadernos, cartones, del tamaño de un sello o de varios metros, esperan su alternativa. Algunos servirán de base para un cuadro. Los más se quedarán en grafitos que cuentan un trozo de vida.

Con ternura irremediable, el artista liga cuanto ha definido en su realización humana y creativa, hecha desde el pueblo y pensando en el pueblo. Aquí es donde se encuentra la razón de ser de su pintura.

En 2002 sufre un ictus que paraliza su mitad derecha, el habla y parte motriz. Una semana después comienza su aprendizaje con la mano izquierda desde la cama del hospital, de una manera compulsiva y todavía sin habla, completa con dibujos oníricos varios cuadernos de gran formato, que son usados como material de investigación por los médicos.

Sobrevivir al ictus le desprende de sus costumbres y herencias pictóricas, comienza un periodo de investigación, sin tabúes, cambia radicalmente sus composiciones, su estilo, su paleta… tiene una liberación pictórica.

Hoy en día dedica todo su tiempo a la pintura, desde que amanece hasta que es hora de retirarse, pintando un retrato sobre un posavasos de cartón, o como sus dos últimas producciones; “El Rocío” o “La última cena” de 40m2 cada una.

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“Ahora disfruto cada minuto del día, he vuelto a nacer, estoy en tiempo extra”

José Ángel García Totorika
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